victimismo

Cambia la cultura de la queja: adiós victimismo

Todos hemos sido o nos hemos sentido víctimas en algún momento de nuestras vidas. Todos hemos sufrido por algún daño por una circunstancia ajena. El problema es cuando se culpa a otros de todos nuestros males, a través de quejas y malestar.

Nombrar como responsable a un tercero por mi infelicidad, sea o no real, es un modo de autocompasión con el fin de atraer atención. Se convierten en mártires en todas las áreas de su vida: “pobre de mí”, “que mala suerte tengo” o “todo me pasa a mí”.

Características personalidad victimista

  • El victimismo crónico es una tendencia psicológica, una conducta limitante donde encuentran siempre culpables para todo lo que les sucede, convirtiéndolo en forma de vida.
  • Son personas infelices y pesimistas, distorsionan la realidad para verse como gafes y que no pueden hacer nada para cambiar su situación (indefensión aprendida).
  • Se retroalimentan. Sus quejas son su principal alimento, porque con ellos logran llamar la atención de los otros.
  • Nunca piden ayuda ni quieren ser ayudados. Sólo quieren quejarse, no quieren cambiar su rol porque con él se sienten seguros y cómodos, y no tienen que coger la responsabilidad de sus vidas.
  • Sentimiento de sacrificio. Sienten que se sacrifican por los demás y no reciben nada a cambio.
  • Buscan protagonismo. Dan pena y compasión, buscando sentirse protegidos por su círculo más cercano exagerando lo sucedido. Si no lo consigue les hará sentirse mal por ello, a través del chantaje emocional. Refleja una pobre autoestima y falta de recursos.
  • Envidia a personas que parecen felices o con más capacidades para serlo.
  • Culpan a otros de circunstancias que han provocado ellos mismos.

Suelen estar relacionados con algún hecho del pasado de carácter afectivo que no se ha podido superar. Se afronta con una actitud pasiva y de auténtica injusticia, y que todo el mundo le reconozca su dolor y su desgraciada existencia.

¿Qué conseguimos con esta tendencia victimista?

No es un rasgo muy adaptativo que digamos. Pero a pesar de ser un rasgo tóxico y negativo conlleva beneficios que justifican su cronificación. Normalmente estas conductas suelen ser más propias de la infancia, pero según las circunstancias que nos suceden, nuestra educación e influencia de otras personas, puede alargarse a la adultez como modo de analizar la vida.

  • El primer beneficio más evidente es de no hacerse responsable de su propia vida, decisiones y acciones. Buscan culpables a quien cargarles su infeliz vida.
  • Consiguen llamar la atención de los demás para que le consuelen por su desgraciada existencia.
  • Evitan las críticas. En este rol lo que buscan es protección no sentirse atacados.
  • Consigue lo que quiere a través del chantaje emocional. Hace sentir mal a los demás para conseguir lo que desea, sea consciente o inconsciente.

¿Cómo tratar a estas personas?

Si tienes cerca a una persona con tendencia victimista ármate de paciencia. Pueden llegar a ser realmente desesperantes y contagiarnos sus emociones negativas. Te damos algunos consejos útiles:

  • Escucha activa. No solo se trata de reunir información, sino de ver más allá de sus quejas y buscar el motivo real que hay detrás de sus quejas.
  • No juzgues. Intenta ser objetivo, no etiquetes. Si no tienes nada bueno que decir, no digas nada.
  • No le recrimines su comportamiento. Tendrán algo más que añadir a su papel de víctimas, “todo el mundo me reprocha cosas”.
  • No le des la razón. Tampoco se trata de alimentar su versión distorsionada. Pregunta cosas que no comprendas.
  • No sonrías. Lo verán como que te estás burlando de ellos.
  • No te pongas a la defensiva. Sino obtendrás lo mismo.
  • Respira y paciencia. Utiliza un tono de voz bajo y tranquilo.
  • No le digas “lo siento”. De esta forma lo que consiguen es responsabilizarte a ti de su vida, en lugar de ellos.
  • Mantén límites. Si ves que se traspasan unos límites corta la conversación.
  • Descárgate con alguien. Estas personas suelen estresar muchísimo, habla con alguien para aliviar tu carga.

abandona el victimismo

¿Cómo abandonar el victimismo?

Las personas que tienen este tipo de rol no suelen ser conscientes de ello. Lo utilizan como estilo comunicativo porque no conocen otra forma. Un cambio de rol necesita un cambio de actitud y hacer consciente nuestra percepción distorsionada de las cosas.

  • Averígua en el momento de tu vida comenzaste a tener este tipo de sentimientos, y  que beneficios tenías de ella (protección, cariño, eximirte de responsabilidad, mantener tu buena imagen…). En el rol victimista no se pide abiertamente lo que se desea, sino que de manera indirecta se trata de conseguir. Esperando que los demás se hagan cargo. Observando que hay detrás de esas quejas podemos pasar nuestro mensaje más claro y directo, sin entrar en quejas.
  • Abandona el papel victimista. Puede que fueras una víctima en el pasado, pero no lo adoptes como rol. Es un hecho que tuviste que vivir, pero no te identifiques con él.
  • Cuando te suceda algo negativo piensa: “¿Qué está en mi mano cambiar?”, “¿qué puedo aprender de esta situación?”. Tienes la capacidad de elegir qué hacer con esa situación, si ser un mero espectador o tomar las riendas y hacerte responsable. Nuestras decisiones (o su ausencia) son las que nos suelen llevar a determinadas circunstancias.
  • Esta actitud  que consigue te paralices ante la vida. Son los demás los que tienen la responsabilidad de hacer algo, y nosotros los pasivos. Al quitarnos esa responsabilidad también hacemos que perdamos el control sobre los acontecimientos.
  • En un rol cómodo, pero si quieres que cambien las cosas no esperes que lo haga el resto porque lo más seguro es que tu entorno no cambie nunca.
  • Toma responsabilidad de tu vida. La palabra responsabilidad significa etimológicamente “dar respuesta”, y en este caso debes dar respuesta a los problemas de tu vida. Eres el responsable de lo que te sucede. Deja los miedos a un lado y toma el control.
  • Busca una manera de canalizar tus emociones negativas. Como haciendo deporte.
  • Establece prioridades en tu vida, como quieres sentirte y que cambios debes realizar. Divide los cambios en submetas, y ve superándolas.

Busca lo que quieras cambiar y hazlo

¿Quieres más tiempo para ti? Aprende a decir que no a peticiones externas. No te pierdas nuestro artículo “Cómo aprender a decir no”.

¿Quieres que tu jefe respete tus horarios no laborales? No les cojas el teléfono fuera de horario laboral o apaga el teléfono de empresa cuando salgas. Será difícil al principio pero así conseguirás marcar límites y hacerte respetar.

¿Quieres hacer más cosas con tu pareja? Proponle de manera activa planes que os puedan gustar a los dos en lugar de quejarte constantemente.

¿Estar harto de planes con gente que no te cae aportan nada? Pues no quedes. No tienes que hacer por otros lo que esperan de ti que hagas. Haz respetar tus decisiones. No será fácil porque siempre has cedido, pero el esfuerzo merecerá la pena.

Porque recuerda… el rol de víctima es una cárcel invisible, donde sólo tú tienes la llave.

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Published by

Marta Castelos

Psicóloga apasionada de la Inteligencia Emocional, Desarrollo Personal, Coaching y Terapia de pareja. Escritora y psicóloga, disfruto con mis 2 pasiones: el estudio del comportamiento humano y la escritura para ayudar a los demás a sacar nuestra mejor versión.

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