como gestionar emociones negativas

4 pasos para gestionar emociones negativas

Las emociones positivas siempre son bienvenidas, a todos nos gustan. Ay pero el problema viene cuando lo que sentimos es ira, tristeza, enfado, miedo… eso ya no nos gusta tanto. Teniendo en cuenta que somos seres puramente emocionales no podemos escapar de ellas, ni de las buenas ni de las malas.

Por eso os dejamos unos consejillos para saber cómo gestionar las emociones negativas que tan poco nos gustan.

Somos seres emocionales

Tristeza, ira, miedo, rabia, dolor. Son emociones negativas pero muy necesarias. Si no habéis visto la película Inside Out os lo recomiendo. Aunque sea una película para niños explica de forma simbólica para que sirven las emociones y cual es la función de cada una de ellas. Porque sí, las emociones negativas tienen su función, no están ahí solo para fastidiarnos el día (aunque también).

Como hemos visto antes somos seres emocionales. Lo que nos pasa en nuestro día a día nos afecta, unas veces más y otras veces menos. Todo dependerá del tiempo que le dediquemos con nuestro pensamiento, que suele ser como echar gasolina en una hoguera. Nuestros pensamientos preceden a la emoción, las emociones en realidad duran muy poco tiempo. Lo que provoca que se alarguen es nuestra cabecita.

Así pensamos así sentiremos.

Nos pasa algo, lo procesamos y según los pensamientos que despierte, sentiremos unas emociones u otras. Todas tienen su función. No podemos controlar nuestras emociones, simplemente las tenemos. Pero de lo que sí somos responsables es de nuestras conductas, así que es ahí donde debemos actuar.

¿Por qué nos cuesta gestionar las emociones negativas?

Digamos que ya de serie son menos atractivas, y socialmente están mal vistas. Es por eso que en lugar de afrontarlas o aprender a gestionarlas hemos aprendido a evitarlas o hacer como si no existieran. Dicho de otra forma, nos las comemos con patatas y sin saber que hacer con ellas.

Las más difíciles de manejar son la ira, la tristeza y el miedo. Sobre todo la ira, es una de las emociones más destructivas si no se saben manejar.

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¿Cuál es la función de las principales emociones negativas?

Las he llamado negativas para poder diferenciarlas, pero en realidad no hay emociones positivas ni negativas. Son emociones sin más, solo que unas las vivimos más positivamente que otras. Pasemos a ver cuales son las funciones de las principales emociones con peor fama:

  • Dolor o tristeza: Cuando uno se siente triste o está sufriendo lo que le pide el cuerpo es estar solo, no nos apetece hacer nada. Esto lo que fomenta es la introspección, la reflexión con uno mismo para poder conectar de nuevo. Además muestra a los demás a través de nuestro comportamiento alicaído, pensativo y desganado que estamos tristes, lo que tiene como objetivo pedir ayuda. Gracias a estos momentos conseguimos superar situaciones difíciles en nuestra vida como la muerte de un ser querido o una ruptura sentimental.
  • Ira: la ira nos proporciona un chute de energía para reaccionar ante determinadas situaciones. La ira no es mala en sí misma, sería malo si sintiéramos esa emoción mantenida en el tiempo sin nada que lo provoque o que enmascare otro tipo de emoción como el dolor o la pena. Para mucha gente es más sencillo manejar la ira que el dolor.
  • Miedo: sin miedo seríamos unos descerebrados. Tomaríamos riesgos innecesarios, pondríamos en peligro nuestra vida y la de los demás, y se acortaría mucho nuestra media de vida. El miedo nos ayuda a evaluar la situación y los posibles riesgos que haya para encontrar una solución. El miedo debe ser proporcional a la situación, si es excesivo no está cumpliendo su función sino que nos está paralizando o evitando que consigamos cosas, vivamos situaciones o alcancemos objetivos.

4 pasos para gestionar las emociones negativas

  1. Darte permiso de sentir la emoción. En primer lugar, una de las cosas más importantes. Tenemos que aceptar nuestras emociones. Debes darte permiso para sentir esa emoción, o cualquier otra. No hay nada de malo en ello, ni nada malo en ti. Date permiso para sentir lo que sientes. Escapar o ignorarla no es una solución.
  2. Identifica que es lo que sientes. Ponle nombre a tus emociones. No siempre sentirás emociones puras, lo normal es que sientas una mezcla de varias emociones. No tomes decisiones importantes mientras la estés sintiendo en caliente, puede que luego te arrepientas.
  3. Recoge la información que tiene esa emoción. Como hemos visto antes, todas emociones tienen un significado, una función evolutiva. ¿Qué te quiere decir esa emoción? Descríbela, intenta leer lo que te transmite. Suelen ser una llamada de atención sobre algo que no va bien y que debemos atender. Esto te ayudará a gestionarla.
  4. ¡A trabajar! Ya hemos cogido la información y hemos descubierto de que pie cojeamos gracias a esa emoción que sentimos. Ahora es cuando nos toca trabajar en ello, si tienes inseguridad hay que trabajar tu autoestima, si tu ira tapa tu dolor debes aprender a expresar tu duelo… Modificando nuestros pensamientos podremos modificar como nos afectan las emociones. Si no trabajas en ello volverás a ser una marioneta a merced de tus emociones, en lugar de aprovecharlas para crecer y mejorar.

Ya que no podemos librarnos de estas emociones, lo que podemos aprender es a gestionarlas. No os perdáis el post “Cómo vivir la vida al máximo” para sacar el mayor partido a tu vida.

Por qué recuerda…¿Qué prefieres, que tus emociones estén a tu favor o en tu contra?

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Published by

Marta Castelos

Psicóloga apasionada de la Inteligencia Emocional, Desarrollo Personal, Coaching y Terapia de pareja. Aporto información y consejos para todos podamos ser un poquito más felices que de eso se trata la vida.

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