fantasmas del pasado

Fantasmas de pasado

No me refiero a esos que se esconden bajo la cama, y en lo más profundo de nuestros armarios mientras la habitación resplandece por los truenos en la oscuridad, y las sombras insinúan ser cosas terroríficas.

Son otro tipo de fantasmas pero que también dan mucho miedo.

Me refiero a personas del pasado que por alguna razón ya no están en nuestras vidas o situaciones que hemos vivido que por alguna razón se han quedado en la superficie de nuestra consciencia-inconsciencia y se antojan aparecer como por arte de magia cuando menos se les espera.

Su existencia y supervivencia misma está en nuestro poder, aunque bajo su yugo nos sentimos marionetas asustadas, que solo cumplen órdenes de un jefe mandón. Miedo, culpa, ira, vergüenza… sentimientos que despiertan en nosotros, que les da poder sobre nuestras vidas.

Todos tenemos nuestros fantasmas. Todos tenemos un pasado. Todos tenemos miedos. Une todo eso y tienes una mezcla explosiva.

Se alimentan de tu miedo

Como a todos los fantasmas les gusta asustarte porque los empodera. Sin tu miedo no son nada, no son más que recuerdos vacíos que se disiparán hasta el olvido. Pero justamente su gran carga emocional hace que estén presentes, que todavía reverberen las voces en tu cabeza, que sientas todavía solo con recordarlo las mismas sensaciones que tuviste.

Un corazón roto, un sentimiento de culpa, algo que no deberías haber hecho o algo que deberías haber hecho y no hiciste.

Pero hay algo todavía peor que puede pasarte con tu fantasma. Que te enamores de él. Que lo pongas en los altares, lo deifiques. Que antepongas a alguien que ya no está en tu vida en un lugar que no le corresponde. Que te creas merecedor de tu sufrimiento. Que sacrifiques tu presente por un pasado que no volverá.

Muchos terminan adorando a sus fantasmas porque así no tienen que enfrentarse a su presente. No tienen porque arriesgarse otra vez a sucumbir a las emociones más canallas, porque siguen atados a sus fantasmas. Se lamen las cicatrices no para curarlas, sino para que no se cierren.

¿Pero sabes qué? No es más que eso. Pasado. Y si no está en tu presente es por algo. Y si fue algo que pasó hace mucho tiempo, para que revivirlo. Es como un ancla en un punto de tu vida anterior, donde tú no eres el mismo. Un muro contra el que chocarse una y otra vez, cuando puedes bordearlo si lo observas con atención y ves donde termina.

fantasmas

¿Hasta cuando puede doler una vieja cicatriz?

Quien lo sabe. Yo no lo sé por lo menos. Solo sé que lamo mis heridas el tiempo necesario, luego las dejo al aire para que cicatricen. Ventilo mi armario de vez en cuando para que renueve al aire, para vaciar de viejas canciones rancias que ya no funcionan, que chirrían.

Abandona las ruinas creadas por tu mente, tu prisión sin barrotes, tu salvavidas que te ahoga.

Con nuestros fantasmas volvemos a ser de nuevo niños asustados. Nos sentimos vulnerables, desprotegidos. Pero nos sentimos seguros en ese (mal) conocido. El dolor no es nuevo, lo conocemos, y duele igual. Pero tememos lo nuevo, un dolor que nos haga sentir que no merecemos amor, o que somos malas personas o que todo nos sale mal.

Plántale cara al pasado

Aprendí de ti, has cumplido tu función. Es hora de que te vayas.

No eres tú, soy yo. He aprendido de mis errores para ser mejor. Se acabó el autoflagelarse, se acabó la autocompasión. Soy humano y me perdono. Soy humano y te perdono. Te dejo ir.

Evoluciona, cambia, prueba, investiga, experimenta, arriesga.

Por que al final el tiempo pasa inexorable, las oportunidades pasan, la gente va y viene. Los corazones se curan, la vergüenza y el orgullo se disipan, y el coraje gana a la culpa. El amor puede con todo. Lo que no se recupera nunca es el tiempo y las oportunidades. Aprovecha las que se presenten en tu camino, porque seguramente no vuelvan. Si las dejas pasar puede que se conviertan en nuevos fantasmas para atormentarte.

Por qué recuerda… tienes la capacidad de ser algo más que el prisionero de tu pasado.

Si te gusta, ¡Comparte!
0

Published by

Marta Castelos

Psicóloga apasionada de la Inteligencia Emocional, Desarrollo Personal, Coaching y Terapia de pareja. Aporto información y consejos para todos podamos ser un poquito más felices que de eso se trata la vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.